Reventón en el corazón del ELA
Un concierto-vendimia para apoyar a un grupo local en Self Help Graphics trajo bandas locales y de Nueva York.
Simón que sí. Todos estaban ahí apoyando a la banda ELA Sabor (por supuesto, del Este de Los Angeles), cuenten: Slowrider, Skalavera, Umbalaya, Naturez Dezign, Phatso y el invitado especial Grupo Fiesta, desde el meritito Manhattan, Nueva York.
Fiesta-tianguis, vendimia de collarcitos y playeras de contenido político con "ches" y "zapatas". En el salón de Self Help Graphics la raza estaba preocupada al principio. No se veía llegar a los clientes para que con sus 10 dolarucos alivianaran a ELA Sabor, un grupo de tremendos músicos nacidos en la escuela secundaria Wilson de Los Angeles (todo sea por la música y por solidarizarse para que puedan grabar su primer disco, que aún no tiene nombre).
Empezó como una fiesta familiar que incluía a niños, mamás, papás, amigos... Y un salón adornado con tiras de papel crepé y globos.
"Esto es lo que esperábamos. ¡Qué suave!", dijo Cecilia Villar, la requintista del Grupo Fiesta. "Luego de haber tocado en otros lugares, nos sentimos a gusto al llegar al Este de Los Angeles a apoyarlos".
Ya entrados, el grupo neoyorquino se dejó caer la greña con unas cumbias muy eclécticas en las que el acordeón era sustituido por los rasgueos vigorosos de Cecilia en su guitarra eléctrica. A veces parecía que una rockera se había injertado a la banda de cumbia y salsa.
"Ven, amor, más despacito... Dame una bomba"... la cantante boricua Cindy Padilla le ponía voz que a veces sonaba pop, a veces con un poco de salsa. Las dos mujeres se hacían acompañar por Brian Moore (bajo), Jimmy Connolly (teclados), Dan Roth (batería) y Chris Lovejoy (congas y timbales).
El grupo, que no cree en la guerra con Irak y que no considera justo que se use el 11 de septiembre como pretexto para cobrar más vidas, llegó a Los Angeles para alimentar el optimismo.
Cecilia, hija de la compositora del himno nacional ecuatoriano, Olga Eljuri, y del compositor Paco Villar, creció en Manhattan, entre chinos, irlandeses, afroamericanos y latinos, pero cree que en Los Angeles se está viviendo un momento de similar o de mayor diversidad. Esto tiene grandes consecuencias para la música, por lo que significa en cuanto a enriquecimiento intercultural.
"Yo siento que en Los Angeles hay más apertura en este momento, la gente es más paciente para escuchar cosas nuevas... Ahorita, el público en Nueva York es un poco más duro", dijo Villar.
La intervención del Grupo Fiesta encendió los ánimos locales en el reventón pro ELA Sabor.
--José Fuentes-Salinas |